Legalización de documentos y traducción jurada
Legalizar un documento es confirmar que la firma y el sello del funcionario que lo expidió son auténticos. Según el país de origen y de destino, se hace mediante apostilla o por vía consular.
Tres formas de legalizar
| Tipo | Cuándo se usa |
|---|---|
| Apostilla de La Haya | Entre países que forman parte del Convenio de La Haya de 1961. Es la vía más sencilla. |
| Legalización consular o diplomática | Cuando el país emisor o el de destino no forman parte del Convenio. Suele pasar por el ministerio de Exteriores y por el consulado del país de destino. |
| Legalización de firma | Confirma la firma de un profesional (por ejemplo, la del traductor jurado) para que sea reconocida en otro país. |
¿Afecta a la traducción jurada?
La legalización se hace sobre el documento original. Una vez legalizado, la traducción jurada debe incluir también la traducción de sellos, apostillas y legalizaciones, porque forman parte del documento. Por eso te pedimos que nos envíes todas las hojas y ambas caras.
¿Y si el destino es otro país?
Cada país exige un procedimiento propio. Algunos aceptan la traducción jurada española sin más; otros piden que la firma del traductor esté legalizada. Antes de encargar la traducción, indícanos el país y el organismo de destino, y te orientamos sobre lo que suele solicitarse.
Más información en nuestra guía de la apostilla de La Haya.