Para homologar, convalidar o reconocer un título obtenido en el extranjero, o para estudiar en otro país, suele pedirse la traducción jurada del título y del expediente académico. Es un trámite en el que los detalles importan: una traducción incoherente puede retrasar el expediente meses.
Documentos académicos que se traducen
- Título o diploma, anverso y reverso.
- Certificado académico o expediente con asignaturas y calificaciones.
- Planes de estudio, programas y contenidos de las asignaturas.
- Certificados de idioma o de prácticas, si se exigen.
Apostilla y legalización
Los documentos académicos extranjeros suelen necesitar apostilla o legalización antes de ser traducidos. El traductor jurado traduce también la apostilla y los sellos. Comprueba con el organismo de homologación o con la universidad el procedimiento exacto y el orden de los pasos.
Coherencia entre traducciones
Para que el expediente no se devuelva, encarga todos los documentos al mismo traductor: así los nombres de asignaturas, las escalas de calificaciones y los datos personales quedan traducidos de forma uniforme. Si el sistema de notas del país de origen es distinto, pide que se traduzca tal cual figura, sin convertirla.
Plazos y formato
Los expedientes largos requieren más tiempo. Pide el plazo por escrito y confirma si el organismo acepta traducción digital con firma electrónica o exige papel. Si tu documento tiene varias páginas, el traductor puede unirlas con un sello para que no se pierdan.
Antes de contratar
Comprueba que el traductor está activo en el listado oficial y habilitado para ese idioma, y pide presupuesto con el expediente a la vista: el precio depende de la extensión y de la complejidad del vocabulario académico.